Yupik, el negocio de animalistas

El Tercer Ojo

Por Arturo Tzintzun Mora

Yupik, el negocio de animalistas

Siempre es lamentable la muerte de un ser vivo, sea de la especie que sea, y más si se trata de un animal. Y el duelo se potencia si estamos hablando de uno en peligro de extinción, como el caso de los osos polares, familia a la que pertenecía Yupik.

La osa llegó a Morelia en 1992 procedente de Alaska; una excavación en los glaciares había acabado con su madriguera y con sólo tres meses, luego de su rescate fue trasladada a su nuevo hogar: el Zoológico Benito Juárez.
El pasado lunes murió cuando tenía 27 años, y de inmediato algunos animalistas revivieron el debate sobre si tenía que salir de Morelia por razones de su propia naturaleza, a pesar de que los especialistas que estudiaron el caso aconsejaron no moverla ya que su avanzada edad era un riesgo para su salud. 
Pero las asociaciones de animales insistieron, y si usted se pregunta las razones por las que estas personas invierten tanto tiempo en esos temas, pues fácil: de entrada, le digo que lo que menos les interesa son los animales. 
El animalismo es un estupendo negocio. Obtienen recursos millonarios de organizaciones mundiales y nacionales; además, los líderes logran acceder a puesto de gobierno donde perciben salarios estratosféricos al hacerse notorios como luchadores sociales. Eso, sin contar que se la pasan sacándole dinero a empresas y gente pudiente con buenas intenciones, y no he mencionado que prácticamente no tienen gastos de sus actividades, ya que se aprovechan de personas bien intencionados que no cobran por su activismo, generalmente jóvenes. 
El asunto de Yupik va en este sentido. Fue aprovechada por vivales disfrazados de animalistas para hacer grandes negocios. En su afán por atraer notoriedad y escándalo, llegaron a señalar que las autoridades michoacanas mataron a Yupik porque venían de Estados Unidos por ella. Nada más absurdo.
La esperanza de vida para su especie es en el más optimista de los pronósticos de 18 años; Yupik vivió 27 años, bien vividos, en salud y atendida en forma. Siempre estuvo observada por especialista en todas sus necesidades. 
Be Le, nombre que una médico veterinario utiliza en Facebook, posteó esta semana:
“Yupik era un animal geronte (27 años). Tenía una enfermedad cardiaca, identificada por un cardiólogo veterinario; dicho diagnóstico quiere desacreditarse, ya que los protectores de animales creen que el MVZ no estaba capacitado. Reitero: es un cardiólogo veterinario.
“Cualquier argumento clínico o científico dado  a las asociaciones protectoras, es refutado, pues, consideran que los MVZ estamos incapacitados y los únicos buenos son los que ellos proponen. Soy MVZ egresada de la UNAM y actualmente soy profesora e investigadora en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
“Fui invitada a conocer a Yupik y a sesiones diversas para ver su estado y argumentar pros y contras del traslado propuesto a un “Santuario en Inglaterra”. Los argumentos proporcionados por el grupo de MVZ especialistas en fauna silvestre, en clínica, en comportamiento y en diagnóstico veterinario fueron reiteradamente invalidados por los proteccionistas; ninguno de nosotros fuimos propuestos por ellos y trabajamos en el caso, sin recibir ningún tipo de remuneración.
“En el supuesto de que Yupik se hubiera trasladado a Inglaterra y hubiera muerto en el procedimiento, la culpa sería del zoo, nunca de las asociaciones protectoras. Cito a la Dra Aline S. de Aluja: “el bienestar animal no es, como se pensó durante mucho tiempo, una actividad de personas aficionadas y bienintencionadas, sino una ciencia que los profesionales de la Medicina Veterinaria y Zootecnia deben conocer a fondo”. Fin de la cita.
Más claro ni el agua. Es hora de poner en su lugar a sinvergüenzas que hacen negocio no sólo con la farsa de los derechos de los animales, sino incluso con los derechos humanos. Son grupos de vivales que han encontrado en esta noble causa un gran negocio, y rara vez se encuentran con personas valientes que los descubran y pongan al descubierto sus actividades.

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