Staff/Reportero
Morelia, Michoacán.- Una madre de familia denunció a través de redes sociales, detalles de la agresión que ella, su esposo e hijo, sufrieron a manos de elementos de la Policía Morelia.
“Después de unos minutos de estar rogando que ya los dejarán de golpear, vi nuevamente a mi hijo esposado, sentado en una jardinera, y también a mi esposo sentado y esposado, todo golpeado, bañados en sangre”, narró.
De acuerdo al relato de la mujer, todo empezó cuando el marido reclamó a un agente un supuesto acto de acoso en contra de su esposa.
Aquí, su versión de los hechos:
Yo soy la esposa del afectado mayor de edad y la mamá del menor de edad que fueron brutal y salvajemente golpeados.
En ningún momento se le golpeó al oficial, yo fui al accidente que hubo entre una moto y auto a lo que me acerque a preguntar qué sí todo estaba bien a lo que me contestaron que si entonces ya estaban trasladando a los heridos y entonces me retire y me dispuse a cruzar la calle.
En eso el policía me empieza a preguntar mi nombre y dónde vivo, mi número celular a lo que yo me saco de onda y volteo y le digo que no que yo no ví lo que pasó desde el inicio y en lo que estaba explicando lo veo que de re ojo me está viendo las pompis y me indigne y me cruce la calle, a lo que mi esposo me preguntó que había sucedido y no le quise decir pero el ya se había dado cuenta de lo que paso y es ahí que mi esposo se cruza la calle y lo confronta haciéndole el reclamo que era un servidor público que no tenía porque estar acosándome y que se dedicará a hacer su trabajo solamente, entre otros reclamos más.
El policía le dijo a mi esposo que ya había valido madre y saco su celular a lo que mi esposo solo le manoteo el celular en varias ocasiones y le dijo que no lo estuviera amenazando.
Mi esposo se cruzó la calle para seguir cargando el sillón porque nos estábamos cambiando de domicilio.
Sin embargo, a los 2 minutos, sin decir nada nos alcanzaron primero los policías que se transportan en bicicleta, ahí justo en el hotel San Miguel y enseguida agarro a mi esposo 1 elemento del cuello tratando de asfixiarlo y 2 más las manos y ahí me metí yo tratando de ayudarlo a lo que me empezaron a golpear por todos lados.
Al mismo tiempo llegaron más policías y nos empezaron a golpear, a lo que yo empecé a gritar que me estaban golpeando y enseguida las mujeres policías me jalaron y alejaron de lugar tapándome toda visibilidad de lo que estaba sucediendo.
Fácil eran 6 o más mujeres policías que no me dejaban ir a auxiliar a mi esposo. En ese momento yo no sabía que mi hijo también había sido agredido; las policías me estaban hablando de manera prepotente y muy agresivas, (decían) que me calmara o me iban a detener.
Yo gritaba como loca por ayuda, quería que grabaran todo lo que nos estaban haciendo y pedía a gritos que los del hotel nos ayudarán; lamentablemente nadie se acercó a auxiliarnos.
Ya que me pude calmar un poco las policías se fueron retirando hasta que solo quedaron 2 y les dije que si me podía voltear, pues me tenían contra la pared con las manos atrás, como si me fueran a esposar, a lo que me permitieron voltear.
Fue ahí que vi que a mi hijo lo tenían hincado frente a la entrada del hotel, todo golpeado, ensangrentado, y fue en ese momento que me dio una crisis nerviosa y empecé a gritar con desesperación que como tenían a mi hijo todo golpeado.
Ahí les suplique a las policías que ya no permitieran que lo golpearan más, a lo que me respondieron que ya me calmara y a ver que podían hacer. Después de unos minutos de estar rogando que ya los dejarán de golpear, vi nuevamente a mi hijo esposado, sentado en una jardinera, y también a mi esposo sentado y esposado, todo golpeado, bañados en sangre.
Me puse muy mal y empecé a rogarles a todos los policías 1×1 que me iba encontrando que ya los dejarán en paz y ninguno me decía nada, ni me hacían caso, hasta que les empecé a decir que si los dejaban ir ya no íbamos a hacer nada y yo ya me iba a calmar porque yo estaba como loca pidiendo un celular para grabar y documentar todo lo que nos estaba sucediendo, a lo que en repetidas ocasiones me amenazaban con que me iban a detener en cuanto vieran que grababa algo.
Amenazaron a los amigos de mi hijo que nos estaban ayudando a hacer la mudanza; que no grabarán o se los iban a llevar presos, y pues sí, estaban muy asustados y no me dejaron grabar nada relevante.
Después de un rato me dijeron que los iban a soltar y que cada quien se fuera con sus daños, a lo que inmediatamente les dije que sí, y fue así que en unos minutos les quitaron las esposas y se retiraron inmediatamente, así como llegaron.
Cabe añadir que los oficiales, por lo que me platican testigos, golpeaban a mi esposo y a mi hijo, y los primeros que habían llegado se iban y llegaban otros siempre se iban del lugar y los reemplazaban los que iban llegando para seguir golpeándolos.
Al parecer es su modo de operar para que no los vayamos a reconocer ni se haga tanto aglomeramiento de patrullas. Es una situación horrible que nunca pensé que me fuera a pasar a mí; esto no se lo deseo a nadie porque esto que nos pasó le puede suceder a cualquiera.
Pido la destitución de sus cargos de todos los policías que estuvieron involucrados, tanto hombres como mujeres, porque ellas también fueron cómplices de un delito, y que se les encarcele a todos los que golpearon con saña a mi esposo y a mi hijo, la reparación de los daños y una disculpa pública de la persona que esté a cargo de estos policías porque el daño físico y sobre todo el daño psicológico que me causaron nunca lo voy a poder olvidar y siempre voy a tener miedo de las autoridades.
Así mismo hago responsable a todas las personas que estuvieron involucradas, así como a sus mandos superiores, de cualquier represalia que podamos tener en nuestras personas, ya que tememos por nuestra integridad. Por favor compartan para que se haga justicia, hoy por mi mañana por ustedes.







