Opinión / Una elección inducida

Opinión / Por Juan Pérez Medina

Una elección inducida
El viernes 25 de octubre varios militantes destacados de Morena, entre los que cito a la diputada Ana Lilia Guillén y el ex dirigente de Morena, Miguel Ángel Sandoval, denunciamos que se preparaba una afectación a los resultados de las elecciones distritales para sacar los delegados al congreso estatal del 10 de noviembre. 
Allí evidenciamos la intervención de ADN, liderada por el diputado Carlos Torres Piña y los presidentes municipales de extracción perredista, hoy en Morena.
Presentamos pruebas de esa flagrante ilegalidad, mostrando como un ejemplo el audio en donde el diputado Erick Juárez Blanquet, de ADN, se dirigía a los militantes de una comunidad del municipio de Angamacutiro, de donde es y donde gobierna su hermana, para invitarlos a participar en la asamblea distrital de Puruándiro, a fin de elegir a su comadre.
Les informó, además, que en el autobús les comunicaría el nombre del compañero de fórmula, pues les aclaró que tendrían la oportunidad de votar tanto por una mujer como por un hombre. A la postre, el nombre del compañero de fórmula de su comadre resultó ser (Sergio) “Yeyo” Pimentel, del cual hasta el último momento se supo que competiría por ese distrito, en donde nunca ha vivido.

Las asambleas del domingo 27 de octubre pasado podrían calificarse de una elección inducida por la compra de votos, el acarreo y la entrega de despensas. 

Pero, lo más grave, es que políticos ajenos al partido actuaron a la luz del día y con la complacencia de la dirigencia estatal y nacional, para favorecer a candidatos y grupos, quedando evidenciado un manoseo del proceso y de un grupo de delegados electos marcados por la legalidad y, sobre todo, por la inmoralidad.
Las prácticas fueron evidentes. 
En Puruándiro, la funcionaria del Bienestar trabajó para que su hermano fuera delegado y, lo mismo hizo con dos trabajadores que se desempeñan como Servidores de la Nación, quienes trabajaron junto con ella para resultar electo utilizando los programas del Bienestar. 
Así ocurrió prácticamente en todos los distritos. 
En Apatzingán, en una fórmula participaron la mujer y el hijo del presidente. En Tuxpan, el presidente municipal perredista, surgido de ADN, operó con despensas, entrega de láminas y cemento, tal y como quedó evidenciado con fotografías tomadas en Tuzantla. ¿Por qué el presidente de Tuxpan andaba entregando “apoyos” en un municipio que no gobierna a escasos días de la asamblea distrital de Zitácuaro?
Alguien podrá argumentar que lo que decimos tiene que ver con que los resultados no favorecieron a los militantes quejosos. Pero, el caso es que no existen motivos para dudar de que así ocurrieron las cosas. 
Si nos atuviéramos a la ética partidaria de morena, no cabrían actos como el que describo en donde “Yeyo” Pimentel, para salir de delegado, cambia su domicilio a Tarímbaro y resulta electo en esa asamblea con base el trabajo que realizaron los de ADN, incluyendo a la presidenta municipal de Puruándiro y el de (Villa) Morelos, que son de extracción perredista y estuvieron muy activos para garantizar los votos suficientes a favor del grupo que resultó ganador. 
Lo mismo hicieron otros de los que aspiran a dirigir Morena, pues sus cálculos eran de que tenían riesgo de salir por sus distritos y aparecieron compitiendo por otro. 
Pareciera que esto no es un acto de ilegalidad, pues el cambio de domicilio está contemplado como posible y justificable cuando eso ocurre como un acto de necesidad, pero no como una argucia para garantizar actos como los que aquí se describen.
La aplanadora oficial, -y digo esto porque sabiendo de lo que estaba ocurriendo las autoridades responsables nunca hicieron nada-, montada para favorecer al candidato oficial, pretende alcanzar los 61 delegados necesarios para alzarse con la dirección del Comité Ejecutivo Estatal y la mayoría de las carteras en juego. 
Para ello, están desplegando la segunda parte del proceso a fin de lograr contar con este número de delegados antes del 10 de noviembre. 
Habrá aún tentadoras y también suculentas ofertas, que podrían tentar a algunos. 
La posibilidad de que esto pueda impedirse está en los propios delegados electos. Dependerá de la capacidad de ellos, y su compromiso con Morena, que ello no ocurra. 
Ojalá y en esta segunda etapa las cosas salgan de mejor manera, por el bien de Morena. De lo contrario, habremos perdido la esperanza en la generación de un partido de izquierda electoral verdaderamente democrático.
Nota: en Morena acostumbran sancionar a quienes hacemos públicas opiniones como ésta. Por lo que, al hacerlo, quedo vulnerable y en manos de quienes controlan la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del Partido. 
Les informaré si con ello se me inicia un proceso de expulsión y sí, finalmente, acabo siendo expulsado.

(Publicada por el Profesor Juan Pérez Medina, en Facebook)

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