Cuentan que…
Sí Carlitos….
By: Juriath CervantesL.
Dice el maestro José Alfredo, “me equivoqué contigo, me equivoqué a lo macho…”, y sí. Inocente yo, -algo que casi nunca pasa, sobra decirlo-, pensé que don Pejexito era el más grande oligarca del analfabetismo funcional, pero no, ya llegó un chavo-ruco que le gana y por decenas: con su emotiva carta-despedida de los ADN al PRD, que más parece suicidio político, Carlos Torres Piña se lleva por mucho el Oscar al mejor protagónico por la incapacidad de un individuo para utilizar su capacidad de lectura, escritura y cálculo de forma eficiente en las situaciones habituales de la vida.
En esta triste realidad (sarcasmo), la Duquesa de Pompadour, mi amada avatar y alter ego, clava la daga con su risa sardónica; más de una hora tiene la ingrata burlándose de mi candidez, mientras yo sigo aquí, sumid@ en la histórica canción de José Alfredo: “Qué decepción tan grande haberte conocido, quién sabe Dios porqué te puso en mi camino”.
Leí con toda la atención que me fue posible la carta de Carlitos. Pobrecito. Se le nota harto cuánto le afecta su decisión y cómo su dolor obnubila el poco razonamiento que siempre le ha caracterizado.
La despedida anunciada desde hace chorro de tiempo -peca de tonto quien no lo vio venir-, sólo desnuda su falta de pudor político y, sobre todo, la carencia de ganas de trabajar por Michoacán y sus habitantes, del de Paracho.
La incongruencia del chavo-ruco no tiene limites como su analfabetismo funcional. Desde hace años le he dedicado largos segundos de mi existencia, preguntándome de qué peca más, si de confianza o de pencrédulo.
El chavo-ruco, -ese que intenta por todos los medios emular al que tanto odia, apareciendo muy sonriente en carísimas publicaciones de medios impresos locales, en un remedo deprimente de hombre guapo, viril e inteligente-, tiene razón en varios de los puntos de su lagrimeada misiva y los cito para responderlos:
Sí Carlitos, el 7 de junio del 2015, el Partido de la Revolución Democrática ganó de manera contundente la gubernatura de Michoacán en un clarísimo ejemplo de lo que, desde entonces y hoy día, vive la democracia mexicana: la gente votó por el candidato más que por el partido.
Cierto es que hay muchos hombres y mujeres -sobre todo de éstas últimas-, que le han dedicado grandes esfuerzos al partido del sol acromático, pero en las urnas contó el voto libre, librísimo, de miles, cansados de los malos e inconclusos gobiernos que agobiaban a Michoacán.
En el 2015, Michoacán vivió el mismo fenómeno que hoy tiene a los morenos trepados en los cuernos de la luna: con el triunfo, abrumador, de Silvano Aureoles Conejo, se vino en cascada el de alcaldías y diputaciones.
Asumir que dicho triunfo es por “muchas compañeras y compañeros”, es restar méritos a la propia democracia, la misma que hoy tiene en Aureoles Conejo al único gobernador del Partido de la Revolución Democrática, en México.
Sí Carlitos, hay que hablar de dignidad, de esperanza y de congruencia.
Miles, sí: miles de mujeres y hombres del PRD esperan eso hoy de ti y de quienes, por años, bebieron de la ubre institucional, como Miriam Tinoco, que hoy sigue los pasos de su maestra, Cristina Portillo y sus asesores dormilones.
Hoy, esos hombres y esas mujeres tienen esperanzas de que, por dignidad y congruencia, toda la banda del ADN presente su renuncia a los beneficios que reciben como militantes del sol acromático y dejen las curules de las que viven sin pudor ni moral, porque esas fueron otorgadas al partido que hoy tanto desprecian.
Sí Carlitos, en el PRD no hay serviles, por eso hoy día ese instituto político enfrenta dos de sus combates más fuertes, uno en el contexto nacional, contra las políticas dictatoriales enmorenadas y otro que es más bien una purga de fondo, un proceso de sanación que reclamaba con urgencia la salida de quienes sólo se han servido del partido y no han servido ni al partido ni a la gente. Tan es así que hoy, sin haber oficializado su salida del PRD, ya muestran y presumen cuán enchufados están por los morenitos.
Sí Carlitos, cala hondo que la gente no se doble a los caprichos, lo debes saber re bien. Por eso hoy, seguro que Antonio Soto, desde lo más profundo de su corazón, agradece a la Virgencita de Guadalupe los favores recibidos.
Sí Carlitos, la lealtad nos hace inquebrantables (…) en estos tiempos no se paga con nada. No debes nada, no te preocupes.
Sí Carlitos, el PRD ha hecho cosas espectaculares en el país y, vale aclarar, que seguramente seguirá existiendo hasta que se alcance la igualdad y la justicia para todos los mexicanos.
Y sí Carlitos, no tengas miedo: ahora sí, sin ti y los tuyos en el PRD, ¡lo mejor está por venir!






