Zona Cero / Por Eva E. Arreola
No, profe… no es lo mismo
No, no es lo mismo desquiciar las calles, organizar marchas y emprender bloqueos en centros comerciales y bancos, que el ejercicio de gobernar.
Y si no pregúntenle a los morelianos, quienes bajo la amenaza del COVID-19 han quedado expuestos a la errática conducción de su presidente municipal, quien sigue, religiosamente, los consejos de López Obrador. Sí, esos del “no pasa nada”, “abrácense”, “yo no uso el cubrebocas porque no lo necesito”.
Sólo así se explica que hayan tenido que ocurrir 59 muertes y casi 900 contagios en la capital michoacana, para que -después de más de tres meses de iniciada la epidemia- el profe Raúl Morón accediera a instalar el Comité Municipal de Salud.
Llegó a la reunión sin usar cubrebocas. Fue el único que no lo traía en aquél salón repleto de personas que sí lo hicieron. ¡Claro! Quizá es por aquello de que -siendo de la 4T-, su fuerza es moral, no de contagio.
Y sí, repleto, porque el gran maestro determinó que era buena idea convocar a por lo menos 100 personas (prensa incluida), en una actividad meramente técnica y de coordinación con las autoridades estatales y federales en materia de salud.
El reflector no puede faltar para quien la pandemia que ha matado a más de 500 mil en el mundo, no es materia, pero sí una elección: la del 2021.
Queda claro que Morón extravió el sentido común, al presentarse a una reunión de trabajo de salud sin acatar una de las medidas sanitarias básicas y primordiales para evitar el contagio de la enfermedad. Se expone él y expone, peor aún, a los demás.
Si no es capaz de auto cuidarse, cuidar a su círculo cercano y a quienes estuvieron ayer con él, poco se puede esperar para proteger la vida y salud de sus gobernados, incluidos quienes le confiaron las riendas de la capital del estado en 2018, con el voto colectivo que hizo a Morena arrasar el las urnas sin importar el perfil de sus candidatos.
Siendo el último municipio en instalar este Comité, Morelia corre riesgo de pasar a bandera roja y con esto a aislamiento intermitente derivado de la inoperancia, ineficacia y falta de oficio político de quien gobierna, al no acceder a la coordinación plena para atender la epidemia.
Eso sí, exigiendo incluso públicamente la ubicación exacta de los pacientes COVID-19 para creer que la enfermedad existe y que los pacientes son reales.
No le han explicado al edil que hacer eso es violatorio de la Ley General de Protección de Datos Personales. Evidentemente, eso también lo desconoce.
Su fuerte está en otro lado, y no es en el arte de gobernar.






