#OPINIÓN Michoacán, surcos sanos

El Tercer Ojo / Por Arturo Tzintzun Mora

Michoacán, surcos sanos
La importancia de la producción agrícola michoacana es innegable. Sólo por citar un ejemplo, en el 30% de las entidades del país, se generan 270 mil 399 toneladas de zarzamora; el 96 por ciento de ellas son cosechadas en Michoacán, prácticamente la totalidad.
Sin mencionar el resto de los productos de vocación agrícola donde se apunta un liderazgo no solamente nacional sino también internacional, como el aguacate, el mango y el limón. Por ello, vale la pena reflexionar sobre la problemática ecológica que se presenta en la actualidad.
El daño que causan los químicos utilizados en el trabajo del campo comienza a ser significativo. 
Y lo explico: el 80 por ciento de la superficie cultivable en Michoacán presenta una situación grave de deterioro debido a la pérdida de salinidad y de nutrientes debido principalmente al uso de los fertilizantes. 
La tierra, pues, se está degradando y erosionando, y por supuesto cada vez es más complicado lograr las cosechas y se presenta la necesidad de hacer uso de químicos cada vez más agresivos con el medio ambiente.   
Pero el sector agrícola no solamente se está enfrentando a una problemática ecológica sino también de salud pública, ya que la utilización de los agroquímicos es causante de problemas de cáncer y de insuficiencia renal en parte de la población. 
Bajo esta perspectiva, llama la atención -en positivo, cabe decirlo- el hecho de que el gobierno en Michoacán esté tomando medidas para la recuperación de la tierra de manera sustentable, y nos presente el programa “Agricultura Sustentable” con el fin de, justo eso, revertir la situación. 
Con este esquema, se pone a disposición de los campesinos capacitación para el uso de técnicas o prácticas agrícolas sanas que vayan con el tipo de suelo y de clima, con fertilizante hecho a base de productos naturales.
Se marca como objetivo cubrir 5 mil hectáreas de maíz, 500 de limón y mil 200 de zarzamora, para beneficiar a más de mil productores, con un modelo que mejora la productividad y el cuidado del medio ambiente, además de los ingresos de los productores y también la calidad de los alimentos.
El beneficio es redondo, ya que con el 10 por ciento de lo que hoy gastan agricultores en los productos que le aplican al suelo actualmente, van a poder fertilizar sus huertas.
En un momento donde se avecina una situación ecológica complicada para la humanidad cualquier medida en torno a buscar soluciones siempre es bienvenida. Veamos cómo resulta. Por el bien de todos, esperemos que exitosa.

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