La CNTE, extorsión en vía pública
Por Luisa María Calderón Hinojosa
Ayer levantaron su campamento establecido en el centro histórico de la ciudad más linda de México los integrantes de la CNTE, después de 32 días de esta protestando o exigiendo o extorsionando a la autoridad, y de paso o a sabiendas, dejando a jefas y jefes de familia que trabajan en esa zona sin conseguir sustento para su gente, porque el centro no tiene compradores de servicios.
Camaristas, meseros y los “viene-viene” contaron con apenitas lo indispensable para llegar a casa. (…). Por fin se fueron, ¿y a cambio de qué?, se pregunta uno.
Trataré de hacer una cuenta rápida: las notas dice que les cumplieron lo que ellos pedían, el pago de 4 bonos y salarios caídos, por lo menos a los maestros que no asistían a clase.
Según notas periodísticas pasadas, en los anteriores 2 años y 3 meses de Silvano, había pagado ya a los líderes de esa corriente magisterial 2 mil 503 millones de pesos adicionales a sueldos.
De ese monto, mil 717 millones corresponden al pago de bonos por conceptos como inicio de ciclo escolar, bono navideño, estimulación a la superación educativa, apoyo a la despensa, bono de ajuste, bono a la labor de apoyo, bono de apoyo a la economía familiar, bono de ajuste al calendario y otros.
Sólo de este monto de mil 717 millones de pesos, dividido entre 50 mil profesores en Michoacán, corresponden 340 mil pesos por profe en 2 años y 2 meses.
Este dinero dividido en 27 meses nos da un total de 12 mil 718 pesos extra a tu salario, profesor, pero aun así, el señor Zavala, quien por ahora encabeza esta demanda, dijo que están exigiendo que se resuelvan los pendientes de una vez por todas.
Te pregunto profesor, profesora, a ti te han llegados los primeros 2 años 3 meses de gobierno de Silvano alrededor de 340 mil pesos en los bonos arriba señalados. No me refiero a tu sueldo, sino a lo extra, los bonos, y es que pregunto profesores de distintos grados y regiones locales, de Huetamo, de Senguio, de Uruapan, cuál es la razón del plantón y en qué condiciones laborales están.
Me dicen que les faltan por pagar quincenas, ni siquiera hablan de bonos. Algo no checa en esta información que viene de distintas fuentes o de distintas posiciones magisteriales.
Se van los líderes, ¿y recibirán cuánto dinero?, supongamos que lo mismo que se les dio en entregas pasadas. Todos esperaríamos que sea claro de cuál cajón va a armar ese dinero público el gobierno y lo va a reasignar para este grupo de la CNTE, porque me imagino que descobijará a otros programas o dejará de pagar a otros empleados. No veo otra forma, queremos saber de cuál cajón va a salir.
También esperamos que ese dinero sea distribuido por el gobierno a cada trabajador del magisterio a través de una cuenta individual que le permita saber cuánto le corresponde y en qué tiempos, que lo haga en una tarjeta para tener rápido acceso.
Hay un camino largo entre la primera y segunda forma. La primera sugiere el control de la cúpula élite de la CNTE de todo el recurso para todos los trabajadores. La segunda forma es un camino a la libertad, porque cada profesor y profesora recibiría su pago sin necesidad de chantajes de esa cúpula CNTE.
Los profesores también son empleados públicos nuestros y debemos asegurar que no sean objeto de abusos de sus líderes. ¡No más!. Ellos merecen tener trabajo digno y un salario digno y con certidumbre.
El seguimiento al origen y destino del recurso es una tarea de todos, porque todos somos dueños de ese dinero. Lo damos a Hacienda al pagar nuestro impuesto predial, trabajo, renta, compra de bienes y servicios, gasolina, etcétera.
Así que toca a nosotros mismos darle puntual seguimiento para que no vuelva a repetirse este chantaje que lastima la economía de Michoacán.
Si solo cantamos porque se fueron, volverán, y pronto, por más. Porque esa fórmula de impedir que cientos y cientos de jefes de familia puedan llevar a su casa el pago por su trabajo, y que el resultado de esa extorsión en vía pública se quede en los liderazgos, no puede seguir pasando en nuestras narices y nosotros solo nos encojamos de hombros y sigamos nuestro ya difícil andar.
Ayudemos pidiendo este seguimiento. Cuentas claras y vayamos al Congreso a pedir a los diputados que nos las entreguen.






