El Tercer Ojo / Por Arturo Tzintzun Mora
Federalización: AMLO, ante el home run… o un nuevo strike out
El pasado 15 de mayo, en México se celebró una vez más el Día del Maestro, el primero dentro de la mal llamada “Cuarta Transformación” que sigue sin verse, sentirse ni escucharse. Como en un partido de béisbol, los strikes han sido su sello.
La celebración llegó, precisamente, a la par de la promulgación de la nueva reforma educativa, la cual –en teoría- pretendió hacer modificaciones a la que se realizó durante el pasado gobierno encabezado por el priista Enrique Peña Nieto.
Los cambios que realizó el equipo del presidente Andrés Manuel López Obrador (incluidos diputados y senadores) ya fueron aceptados y aprobados por los congresos locales que marca la ley para que se obtenga toda la legalidad y sea promulgada de modo inmediato.
Como a modo de regalo, la reforma salió en la víspera del Día del Maestro, y mediante un proceso que levantó mucho sospechosísmo –diría Santiago Creel-, pues a diferencia de las anteriores etapas de discusión, en ésta la CNTE brilló por su ausencia. Se replegó. Se ocultó tras la butaca y dejó que los legisladores pusieran lo que quisieran en el pizarrón lo que, para muchos, era ya un asunto planchado con el disidente sindicato.
En lo concerniente a Michoacán, sigue en proceso la federalización de la nómina de los maestros. Una carga que, no sería exagerado decir, no ha permitido el desarrollo del estado, y que se agravó en los ejercicios de Lázaro Cárdenas Batel, Leonel Godoy Rangel y Fausto Vallejo Figueroa por los compromisos adquiridos mediante las famosas minutas, que hoy implican pagar mil 100 millones de pesos cada año, adicionales al sueldo y las prestaciones de los maestros, por concepto de “bonos”.
Como muestra, un botón: este 15 de mayo se tuvo que entregar un bono de casi 40 millones de pesos; ¡bono por nada¡, como casi todos los demás; por ser su día. Una especie de regalo de onomástico.
Y para darse cuenta del abuso del erario, existen otros 22 bonos similares que es obligatorio entregarles sin toma en cuenta la nómina.
Eso, aunado a los 8 mil millones de pesos que se requieren para el pago de nómina magisterial año con año, a los llamados maestros estatales. Por ése y otros conceptos, prácticamente la mitad del presupuesto anual en Michoacán se dirige a educación.
Y el punto es sensacional si se lee de esa forma: “hay una gran inversión del estado para la educación pública”. Pero no es así, en realidad los niños poco o nada reciben de tal riqueza. Es má,s son los directamente afectados porque con frecuencia perdieron clases durante los últimos 26 años, y el día en que por error recibieron una clase, la calidad de los profesores que gustan del marchómetro, es realmente de dar terror.
Por ello, es deseable que venga esa depuración del magisterio, de la que ha hablado López Obrador, como antesala a la federalización de la nómina, y que realmente se ayude a Michoacán como lo prometió a inicios de abril absorbiendo el pago de esos salarios, prestaciones y bonos.
El presidente es quien está en la posición del bateo. La pelota está a modo, y en su cancha.
La pregunta es si lo veremos batear un home run, materializando este acuerdo histórico para Michoacán, o fallar, como ya se está haciendo habitual en su gobierno, con un vergonzoso strike.






