#OPINIÓN El valor de ser “Fifí”

El Tercer Ojo

El valor de ser “Fifí”
Por Arturo Tzintzun Mora
Andrés Manuel López Obrador puede ser odiado o amado. Su discurso es así, estando en campaña o en Palacio Nacional. Gusta de un discurso que divide, que etiqueta… que confronta. Y ha calificado de traidores, conservadores, mafiosos, machuchones y otros adjetivos a quienes no aceptan su visión.
Quienes se han atrevido a hacer un análisis crítico de su estilo, forma y decisiones de gobierno es acusado de “Fifí”, sin importar su nivel de pensamiento o talla intelectual; si no avalan a la “cuarta transformación” se colocan en el club de “la mafia del poder”.
¿Y a qué viene esto? A que ahora Morena se ha encargado de escribir otro episodio más en esta larga lista de actos divisorios, con una argucia en la que el partido del presidente quiere pasar como el salvador del pueblo, y todo lo que este fuera de eso constituye una amenaza para el desarrollo nacional, un enemigo peligroso que busca atentar contra el régimen y contra el país.
El diario Reforma fue uno de los medios nacionales que desnudó ese plan. 
Esta semana, en portada publicó una “guía oficial” del partido Morena para sus bases, en donde les indica cómo comportarse durante las giras donde el presidente aparezca acompañado del gobernador anfitrión. 


El manual dicta, que el mandatario en turno debe ser abucheado. De hecho, “es OBLIGATORIO (con mayúsculas) emitir sonidos y gritos de desaprobación”. 

No son pocos los periodistas, articulistas, columnistas y analistas políticos que ya lo habían apuntado una y otra vez; por supuesto fueron calificados de “fifís”, de enemigos de “la cuarta transformación”, de miembros de “la mafia del poder”, de cómplices de los gobierno alternos a Morena, pagados para desacreditar al nuevo gobierno.
El documento circulado en Hermosillo, previo a la visita de López Obrador, da la razón de las críticas y alertas emitidas por quienes expresaron su descontento y desconfianza hacia Morena en el ejercicio del poder.
El punto es muy sencillo de explicar, en la lógica morenista: López Obrador debe aparecer como un estadista, un conciliador y un político de alto nivel que gobierna para todos. 
Por eso, Morena busca incansablemente hacerse de todo el poder; el presidente solamente visita entidades que no están gobernadas por su partido, en una campaña electoral eterna; y hacer ver mal al gobernador en turno cuando los acarreados lo abuchean o rechiflan. Y entonces viene el acto sublime: López Obrador lo rescata con un “calmados”.
El show aumenta de intensidad ante el avance del crimen organizado, los brotes de violencia, la crisis económica que ha golpeado en la calificación a México y su expectativa de crecimiento, y la corrupción que prevalece en la nación. 
Por ello, vale la pena referenciar al analista político José Carreño Carlón, quien esta semana escribió planteando una interrogante: ¿País reprobado con un presidente venerado?. Y expuso esta conclusión:
“Un país advertido de reprobar el inminente próximo examen, o sea, a punto de ser reprobado por tres sinodales de la economía global, aparece bajo el mando de un presidente venerado con la más alta calificación popular para sus primeros 100 días de gobierno”. Fin de la cita.

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