#Opinión | AMLO no puede, admítelo

Zona Cero | Por Eva E. Arreola


AMLO no puede, admítelo
El presidente no puede o no quiere gobernar, hay que admitirlo. Y hay que reconocer que las cosas no están bien en el país; que estamos a punto del quiebre, y hay lugares que simplemente son ingobernables. 
En el afán de querer cambiar el régimen, AMLO esta desmantelando las instituciones y pareciera que nos ha dejado de importar, porque desde que AMLO asumió el poder, vivimos entre la fantasía y la crueldad. 
Pareciera que fue ayer cuando AMLO nos anunciaba que el aeropuerto de Texcoco se cancelaba, lo que parecía irreal, porque los trabajos de infraestructura ya iban avanzados. Aquél día, el presidente de un manotazo acabó con una parte de la inversión. 
Para mayo del año pasado, en un acto simbólico se inició la obra en Santa Lucia, que costará más que el cancelado aeropuerto de Texcoco, del cual, no hubo estudios de impacto ambiental, o ya siquiera de viabilidad, dado que el cerro de Chiconautla, que al parecer nadie vio y que siempre estuvo ahí, estorba.  
Ahora la construcción está a cargo del Ejercito y se espera que se concluya el próximo año, aunque anunciaron que su máximo potencial será hasta el 2069, es decir muchos de nosotros no sabremos que pasó. SÍ ES REAL
¿Te acuerdas que hace un año AMLO desapareció las guarderías de la extinta Sedesol? Y dijo que ahora los abuelos se harían cargo de los nietos, que ellos educarían a los hijos de sus hijos; luego les aumentó sus pensiones. 
Apenas este año nos enteramos de la terrible noticia de que un adolescente había disparado contra su maestra y compañeros. La maestra y el agresor murieron. Al adolescente lo educaban sus abuelos; el abuelo fue encarcelado por delitos de portación de armas. Nunca culparía a los abuelos, sino al que les asignó tal responsabilidad. MAL POLÍTICA. 
En enero de 2019, durante una conferencia de prensa, AMLO expresó que no existe ya una guerra del gobierno contra los cárteles, como en otras administraciones. “Ya no hay guerra”, dijo. Claro, al narco ya no se le combate; se le deja libremente. 
En octubre de ese mismo año, todos los mexicanos fuimos testigos de la burla del Gobierno. Ovidio Guzmán, hijo del “Chapo”, fue detenido en Culiacán, pero después liberado “para resguardar a la ciudadanía ante acciones del crimen” ¿lo recuerdas?. 
El 2019 fue el año más violento del que se tenga registro, pero AMLO se aferra a culpar a los demás, no asume su responsabilidad, simplemente porque el presidente trae OTROS DATOS, vive en otro mundo. 
Y hay más.
Hace un año AMLO dijo que el sistema de salud se centralizaría, que había corrupción en la compra de medicamentos; seis meses después, había padres de familia de niños con cáncer manifestándose en la vía pública porque a sus hijos les falta el medicamento, vital para seguir con su tratamiento.
Hubo desabasto en los hospitales de la red pública porque el gobierno dejó de comprar al proveedor, porque según el presidente los medicamentos los vendían a sobreprecio (más caros que otros). Nunca previeron ni el almacenamiento, ni el que los laboratorios que los fabrican son pocos, para ser exactos solo dos en el mundo. Ahora nos enteramos, y no por el gobierno, que el medicamento se le volvió a comprar al mismo proveedor. UNA MAROMA CON DOBLE GIRO 
En 2018, recordarás que en un spot de campaña AMLO decía que la aeronave José María Morelos y Pavón, un Boeing 787-8, mejor conocido como “ avión presidencial” no lo tenía ni Obama. Claro, a todos nos generó risa. 
Pues desde diciembre de 2018, pagamos cada segundo que la aeronave se mantuvo en territorio extranjero y seguimos pagando en suelo mexicano por su mantenimiento, por caprichos del presidente, porque no le gusta, porque no lo quiere. Hace unas semanas se inventó una nueva forma de deshacerse de él, porque si no lo sabes, lo vamos a seguir pagando los mexicanos, en una rifa de 500 pesos el cachito. SÍGUETE RIENDO 
El cierre de enero del presente año llegó con una noticia, preocupante: de acuerdo con el INEGI, la economía mexicana se contrajo 0.1 por ciento en 2019, es decir, cae el PIB (Producto Interno Bruto) nacional, situación que no se presentaba desde la crisis económica 2008-2009, pero AMLO se aferra a tener otros datos, esos, los que lanza el INEGI no le siguen acomodando.

El presidente no es un hombre de números, no le gusta analizar; le gusta que le aplaudan, porque las únicas cifras que trae correctas son las de su popularidad

AMLO no puede, admítelo. Y si lo comprendo yo, lo comprendemos casi todos los mexicanos, porque es evidente que no hay resultados. 

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