El despiste de AMLO

Zona Cero
Por Christian B. Guzmán
El despiste de AMLO

Bienvenidos los ejercicios de participación ciudadana para la definición de políticas públicas y de acciones de gobierno, que abonen al fortalecimiento de nuestra democracia y de las instituciones en un país tan ávido de ello, como lo es México.
Sin embargo, en el caso de la consulta ciudadana para definir el futuro del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM), llaman poderosamente la atención diversos factores que no se pueden soslayar.
Uno de esos factores tiene que ver con el desaseo de esta consulta que estuvo plagada de anomalías -hubo quienes descaradamente publicaron los cuatro votos emitidos-, contrario a la bandera de legalidad, certeza y honestidad que ha venido izando Morena a lo largo de estos años.
En un sentido de congruencia política, me parece que esta consulta debería de haberse cancelado por no cumplir con los principios de legalidad y certeza que se requieren. Las anomalías fueron ampliamente documentadas por ciudadanos y medios de comunicación, locales y nacionales. 
Otro factor que llama poderosamente la atención, es el hecho de que se abra a la ciudadanía un tema donde, me parece, la decisión que debe pesar es la de los expertos en aeronáutica, ingeniería, arquitectura, uso de suelos, etc. Los expertos, pues.
Los ciudadanos no somos expertos en esta materia, por lo que se corre un alto riesgo de que nuestro voto sea más en función e la empatía o antipatía con quien promueve esta consulta, que con la viabilidad técnica, política, social, turística, económica y de competencia global del proyecto.
Una de las voces expertas lo es, sin duda, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, cuyos directivos calificaron como una mala noticia para la aviación y para México la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes habla de pérdidas de hasta 120 mil millones de pesos, por esta decisión que desbarató -de un plumazo- el proyecto de infraestructura más importante en el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto.
Si no fuera suficiente, el Consejo Coordinador Empresarial -que agrupa a un importante sector de los generadores de empleo en este país- ha advertido que esta decisión manda graves señales a los mercados e inversionistas al incumplir compromisos que, se supone, eran institucionales y transexenales.
Cual sea el desenlace de este despiste, considero que aquí lo que debe prevalecer es la altura de miras y una visión de Estado para tomar las mejores decisiones que contribuyan a la transformación de este país, pero sin demagogia, sin populismo.
Y si no, el tiempo es sabio.

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