Staff/Reportero
Morelia, Michoacán.- Haber estado preso en Puente Grande, acusado de delitos federales, y ser señalado por presuntos nexos con el Cártel Jalisco Nueva Generación -los cuales ha negado-, no impidieron a Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo”, haber aspirado a convertirse en policía.
Y casi lo logra.
En mayo de 2014, el entonces comisionado federal Alfredo Castillo había decretado la desmovilización y desarme de las autodefensas que se habían diseminado por 36 de los 113 municipios de Michoacán, y cercado de barricadas decenas de pueblos.
Varios de los civiles armados formarían ahora parte de la Policía Estatal Fuerza Rural, para seguir vigilando y patrullando sus comunidades, pero ya bajo el control del gobierno.
En la lista de aspirantes a enrolarse en esta nueva corporación policial, figuraba el nombre de Farías Álvarez, impulsor de las autodefensas en esa localidad colindante con Jalisco.
Era el número 105 en la lista, de 121 inscritos en el municipio.
Según documentos que tuvo en su poder la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSP), entonces bajo el mando de Carlos Hugo Castellanos, en la lista aparecía también Uriel Farías Álvarez, hermano de “El Abuelo” y ex presidente municipal.
Otros enlistados en la Policía Estatal fueron Salvador y Manuel, de los mismos apellidos Farías Álvarez, y Juana Francisca Reyes Cervantes, “Comandanta Juanita”, fundadora del movimiento civil armado.
Pero el ex preso en Puente Grande, a quien el pasado mes de agosto el CJNG le declaró la guerra por supuesta traición, vio truncada su aspiración en el último momento.
Luego de que medios de comunicación difundieran video y fotografías de un entrenamiento de los aspirantes a policías, del que “El Abuelo” formó parte, Castillo decidió no incorporarlo.
“No está considerado”, le dijo a sus funcionarios.
No fue así con Estanislao Beltrán, alias “Papá Pitufo” -ex vocero de las autodefensas- y figura mediática en el movimiento armado.
El también productor limonero se enfundó en el uniforme azul marino, y junto con los demás autodefensas mutados a policías, desfilaron por las calles del municipio en su presentación oficial.
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“Diferente diablo”
“Papá Pitufo” dijo entender la nueva realidad “y pido a mis demás compañeros de otros municipios seguir por este camino y formar parte de la Policía Estatal”.
Llevaba consigo una pistola Pietro Beretta, calibre .9 milímetros y un fusil AR-15, autorizadas por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y suministradas por la SSP que controlaba Castillo a través de Carlos Hugo Castellanos.
Ya no le permitieron a él ni a los otros autodefensas, portar los rifles de asalto AK-47 (cuernos de chivo). Los fusiles Barret de calibre .50 -armas antiaéreas-, que eran comunes en las barricadas, fueron guardados.
Era 10 de mayo, Día de las Madres, pero el ambiente que se respiraba fue de un mes patrio.
Una enorme Bandera Nacional fue izada en las calles, como símbolo del inicio de una nueva etapa para Tepalcatepec, el cual, junto con La Ruana, iniciaron el levantamiento armado un 24 de febrero de 2013.
Muy pocas veces “El Abuelo” se ha dejado ver en público. Ése día sucedió.
Vestido de civil, guardó distancia al otro lado de la calle mientras sus seguidores en el movimiento armado, enfundados en uniformes del gobierno, desdoblaban la bandera para luego deslizarla a toda asta.
El gran ausente fue el gobernador Fausto Vallejo.
Semanas después, el priista dejaría el cargo tras conocerse nuevas evidencias que vinculaban a su hijo Rodrigo con Servando Gómez Martínez, alias “La Tuta”, uno de los cabecillas del cártel Los Caballeros Templarios.
Videos y fotografías de esa relación, antecedieron la caída de Vallejo.
Desde el presidium, ese 10 de mayo Castillo recitaba los nuevos tiempos por venir.
Mientras se izaba la Bandera, “El Abuelo” logró ver que era captado a la distancia por reporteros gráficos. En ese momento llevó sus manos al rostro para cubrirse y luego se retiró.
Desde entonces, sus apariciones ante medios han sido prácticamente nulas, y Alfredo Castillo siguió desconociendo tratos con él a pesar de las evidencias.
“Son ustedes los que a partir de este instante tienen la responsabilidad de defender a sus hermanos, a sus familias, a sus vecinos y a todo aquel que pueda ser agraviado por la delincuencia común y organizada”, les dijo el enviado del presidente Enrique Peña Nieto a los nuevos policías.
Ese Día de las Madres, el comisionado narró que una señora se le acercó en Apatzingán, con una advertencia que compartió ante los asistentes, bajo el intenso sol terracalenteño:
“Si no imponen la ley, el día de mañana esto va a ser el mismo infierno, pero con diferente diablo”.






