Staff/Reportero
El portaaviones estadounidense USS Theodore Rooselvet, utilizado durante la Operación Tormenta del Desierto en 1991-equipado con lanzamisiles, cañones y ametralladoras-, está hoy paralizado por un “misil” invisible: el COVID-19.
De acuerdo con reportes de la prensa norteamericana, 955 tripulantes del emblemático buque han enfermado del virus que ha puesto en jaque a 211 países en el mundo.
Esa cifra equivale al 20 por ciento de la tripulación total del navío, el cual tiene capacidad para alojar 90 aeronaves, entre los de ala fija y helicópteros.
Una biografía del portaaviones, detalla que también fue desplegado en la Operación Escudo del Desierto, durante la década de los 90, llevado a cabo un total de 4 mil 200 incursiones en distintas misiones y arrojado más de 2.7 millones de kilogramos de explosivos.
El número de contagios al interior del navío ha sido confirmado por la propia Armada de Estados Unidos a la prensa.
La vulnerabilidad del buque ante el COVID-19, le costó el puesto a su capitán Brett Crozier. Según versiones periodísticas, el mando envió una carta a sus superiores pidiéndoles tomar acciones ante la propagación del virus entre los tripulantes.
La filtración de esa carta, que reveló la condición que está pasando uno de los portaaviones emblema del país más poderoso del mundo, fue el motivo del cese.







